La Obra

Es un requisito casi indispensable que el local sea diáfano, pues un local con la obra ya hecha dificulta enormemente el montaje de las máquinas (deben ser desmontadas para poder introducirlas), disparando los costes de montaje y puesta en funcionamiento.

Con esta premisa, la inmensa mayoría de centros de bronceado están articulados con paredes modulares (mamparas), que permiten un fácil montaje y desmontaje de las cabinas, y una relativa modularidad que propiciará futuros cambios. Así, para un desarrollo futuro será más fácil articular de nuevo el local ante una posible ampliación de negocio.

El asesoramiento de 7/8 cabinas, aunque el montaje inicial de máquinas sea en un número menor, se debe a que estas cabinas sin máquinas pueden ser usadas de almacén y para que el personal se cambie, pudiendo ser ocupadas por nuevas máquinas cuando el negocio vaya bien.  Igualmente pueden ser destinadas a otros usos complementarios, como sería dedicarlas a estética.

Para el suelo se recomienda solados de gres o similar, fáciles de limpiar. El parquet y la tarima flotante se usan en ocasiones para diferenciarse de lo tradicional. Un falso techo ocultará las instalaciones eléctricas y de aire acondicionado.

En ocasiones se recurre a otro tipo de construcción en las cabinas: pladur y/u obra. Esto encarece sensiblemente el montaje, y le resta capacidad de adaptación a futuras circunstancias. Sin embargo, dota al local de una personalidad propia radicalmente alejada al de algunas franquicias del sector.